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Educación virtual: Retos y dificultades en tiempos de pandemia

Educación virtual: retos y dificultades en tiempos de pandemia

Una mirada desde el territorio de Los Laches

*Tomado del diario de campo realizado por Nicol Ruiz, estudiante de bachillerato e integrante del colectivo Tribu Laches.

En todas partes del mundo cerrábamos el 2019 entre brindis, fiestas, metas nuevas e incluso con buenos presagios, desconociendo que al otro lado del océano pacífico se hacían los primeros reportes por un grupo de casos de neumonías de origen desconocido a la Comisión Nacional de Salud China; el 1 de enero del 2.020 nos recibió con un acto hostil, un llamado norteamericano a la guerra, junto con el cierre del mercado mayorista de mariscos Huanan en Wuhan, seis días después se declaró el inicio de la cuarentena en dicho territorio; el día 11 de enero es reportado oficialmente el primer caso de muerte a causa de esta extraña enfermedad que fue nombrada como 2019-nCoV; para el 19 de enero habían casos activos de infectados en países como Tailandia, Japón y Corea, las alarmas del mundo empezaban a encenderse al notar la velocidad con la que estaba cruzando fronteras; el 25 de enero se detecta en Francia un hombre de 80 años contagiado  proveniente de Asia y el 15 de febrero fallece, con él se reporta la primera muerte por COVID-19 en Europa.

El brote se expande rápidamente y países como Francia, Italia, Alemania, España e Inglaterra son sacudidos brutalmente y se convierte entonces la Unión Europea en el nuevo epicentro de la ya categorizada pandemia; su salto por el atlántico, fue veloz y para el 25 de febrero habían reportes de personas contagiadas en varios países de las Américas: Estados Unidos, Brasil y México. Antes de detectar el primer caso positivo en nuestro país, Colombia, la pandemia se disparó en el territorio vecino ecuatoriano, iniciando por la ciudad de Guayaquil donde el 29 de febrero la autoridad sanitaria anunció el primer caso confirmado, a partir de allí su impacto en esta ciudad fue devastador, a Colombia se le acabó la cuenta regresiva el día 6 de marzo cuando oficialmente se diagnosticó el primer paciente, declarándose entonces la activación de todos los planes de contingencia.

Tras la detección del primer caso en territorio nacional, se inicia la toma de decisiones respecto a las medidas que se deben aplicar en todo el país con el fin de evitar una rápida propagación. Para este artículo queremos enfocar nuestra mirada sobre los impactos que trajo la llegada de la pandemia al sector de la educación, por ello haremos el recorrido cronológico a las medidas tomadas.

El 9 de marzo el gobierno nacional aún no había contemplado suspender la asistencia del estudiantado a las instituciones educativas del país pero sí acoger todas las medidas de bioseguridad: uso de tapabocas, lavado de manos constante, toser o estornudar cubriendo el rostro y mantener la distancia, el 14 de marzo deciden aplazar las pruebas ICFES y al día siguiente, el gobierno decreta que a partir del lunes de ese mes, niñas, adolescentes y jóvenes de todo el país irán a aislamiento preventivo en sus casas.

A la par, también se modifican las fechas del calendario escolar; para ese entonces el Ministerio de Educación informa al equipo docente y directivo de los planteles educativos fechas de trabajo del 16 al 27 de marzo para planear las nuevas estrategias, planes y metodologías no presenciales de estudio; es decir que se contaba con una semana, sin saberlo, para hacer el tránsito de la histórica educación presencial a la virtual; el día 30 de marzo las instituciones educativas inician las 3 semanas adelantadas de vacaciones, ésta como una de las modificaciones al calendario escolar del país; el 20 de abril y en vista de pocas mejoras en la curva de infección se decide re iniciar clases desde casa, la cuarentena finalmente se extiende y el 19 de mayo el gobierno da el anuncio de mantener las clases virtuales en todas las instituciones de educación del país.

Línea de tiempo

El 3 de julio se presenta el modelo de alternancia (presencial y virtual) para aquellos colegios o universidades que cumplan con los protocolos suficientes para retomar clases bajo este modelo, posiblemente en agosto; para el 7 de septiembre, se inicia el pilotaje en Bogotá y el resto del país de este modelo, el 6 de noviembre la alcaldesa de la capital informó que para el 2021 todos los colegios de la ciudad tendrán vía libre para la presencialidad, el calendario escolar en la capital del país terminó el 29 de noviembre.

Datos y realidades

Como podemos notar uno de los sectores que ha sido impactado seriamente con todas estas circunstancias es el de la Educación, que ya antes de la llegada de la pandemia contaba con enormes retos y dificultades en materia de cobertura y calidad en la presencialidad pese a avances importantes como el aumento en la cobertura entre 2005- 2018 que pasó del 62% al 72% en la educación media y en el caso de la superior, durante el mismo periodo, del 34% al 52%, Colombia aún no cuenta con cobertura universal en el territorio nacional, sumado a esto la tasa de deserción escolar es importante, vinculada a la profundización de las brechas de inequidad social, y podemos verla reflejada en estos datos: del 100% de estudiantes del campo que ingresan a la educación básica solo el 48% terminan la media, a diferencia de la ciudad donde se cuenta con un 82%.

Por otro lado en términos de calidad hay un indicador mundial pertinente para revisar, son las pruebas PISA, que evalúan el desarrollo de competencias transversales en el desarrollo humano como: Lectura, Matemáticas y Ciencias; en los países adjuntos a la OCDE, Colombia en 2018, que fue el último año de aplicación reciente, ocupó el puesto 60 en Lectura, 70 en Matemáticas y 63 en Ciencias, solo superamos en América Latina a Perú. En estas mismas pruebas otro indicador importante, son los denominados estudiantes de bajo desempeño donde los 3 porcentajes se ubicaron por encima del 50%, esto quiere decir que en estas tres áreas del conocimiento, más de la mitad del estudiantado colombiano, tiene un promedio deficiente en la calidad de su educación.

Entonces, teniendo en cuenta las deficiencias ya existentes y mencionadas del sector de la Educación, y sumando aún múltiples factores más que aquejan a todo el país como la corrupción; los retos y dificultades al hacer el tránsito obligatorio de la presencialidad a la virtualidad, representaron un esfuerzo titánico para cada una de las personas que hacen parte de la comunidad educativa: estudiantes, docentes, cuerpos administrativos, madres, padres, familias que han tenido que intervenir, construir, vivir e incluso sufrir lo que ha sido la forzada transformación y reinvención de un sector que se ha sostenido históricamente más de pasión y resistencia que de voluntad política, por ello decidimos para este artículo recoger las voces de varios actores y actrices partícipes de esta brutal labor: docentes, estudiantes y un líder comunitario de la ciudad de Bogotá, que más específicamente hacen parte, directa o indirectamente, de la comunidad del barrio Los Laches, ubicado en los cerros orientales. A ustedes dedicamos este texto con amor, esperando amplificar sus experiencias y sentires, con el fin de sensibilizar a cada persona a quien le lleguen sus relatos.

Voces docentes

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“… este año fue un año bastante crítico con el tema de la cuarentena porque nos cogió a todos por sorpresa, tanto a los estudiantes, como a nosotros los docentes, y muchos no teníamos, la mayoría de nosotros no teníamos la experticia del uso de las tic, del uso de las plataformas, en un programa como el de nosotros que es la educación comunitaria, donde es muy importante la relación cara a cara, al abrazo, la construcción colectiva y donde el centro de nuestra reflexión y nuestra praxis son los sujetos… eh! Fue bastante difícil para nosotros”

Patricia Brion Cruz, docente de la Universidad Pedagógica Nacional

 

Conseguimos los relatos de dos mujeres docentes de la ciudad de Bogotá, que cuentan con una amplia experiencia como licenciadas: Patricia Brion Cruz, docente de la Universidad Pedagógica Nacional en el programa de Educación comunitaria con énfasis en derechos humanos, tiene más de 36 años ejerciendo; Luz del Mar González, quien es docente de primaria en la Institución Educativa Los Pinos, Sede C, tiene a cargo el grado primero y lleva laborando en este colegio durante 23 años. A ellas les preguntamos por las diferentes facetas de su experiencia en esta transición tan severa sufrida con la llegada de la Covid- 19.

Empezamos preguntándoles por las primeras medidas tomadas ante la declaración en marzo del inicio del aislamiento preventivo obligatorio para todo el estudiantado del país, sus relatos se unen en la perspectiva de contingencia con la que se vivió esta fase, las primeras dos semanas se asignaron trabajos para resolver y enviar desde casa, mientras, al mismo tiempo, los equipos docentes de cada centro educativo estaban en búsqueda de la creación y planificación de los contenidos y metodologías que serían usadas en clase después del regreso de las vacaciones adelantadas, modificación del gobierno al calendario escolar con el fin de mitigar el impacto que recibiría este sector al verse completamente volcado a la virtualidad de un día para otro, contaban para entonces con la certeza de estar dejando las sesiones planeadas hasta el mes de mayo, pues a partir de allí se regresaría a la presencialidad.

Desde el primer momento empiezan a aparecer enormes dificultades que involucran tanto a maestras y maestros como a los y las educandos y sus familias; salen a flote obstáculos que han sido alimentados por la enorme brecha de inequidad en la que vive inmersa nuestra sociedad y estallaron a plena vista, estudiantes de todo el país en condición de vulnerabilidad no cuentan, en algunos casos, incluso con los servicios básicos entre ellos la electricidad, otros no poseen equipos: tablets, celulares o computadores y muchos debían compartirlo con un núcleo familiar grande, la gran mayoría no tiene acceso al servicio de internet en casa.

Nos cuenta la pedagoga Patricia que para ella y sus estudiantes con condiciones para recibir clases virtuales, debieron empezar a establecer una fuerte interacción con las tic por medio de plataformas y aplicaciones, este escenario entonces, además les llevó a tener que formarse desde el hacer cotidiano, fuera del proceso educativo, en herramientas virtuales desconocidas. En el caso de la docente Luz ninguno de sus estudiantes tenía la posibilidad de formarse de manera virtual o en línea; reflejo claro de lo flexible y multidimensional de las dinámicas de empobrecimiento, vulnerabilidad, abandono y atraso en el que se encuentran las comunidades que viven en las entrañas de los cerros capitalinos, con enorme humildad nos cuenta que para poder llegar a su grupo debió asumir los costos de impresión, copia y transporte del material hasta el barrio Los Laches, con el fin que madres y padres se acercaran a recogerlo, resolverlo y reenviarlo por la aplicación Whatsapp para ser corregido.

Estas dos extraordinarias mujeres entregaron de sí mismas todos los recursos, desde el conocimiento hasta sus finanzas, para extender la mano a sus estudiantes, acciones para evitar que renunciaran al sueño de la educación.

Otra dificultad que enuncian, es la construcción de vínculos con los estudiantes, pues al estar mediados por una pantalla, la carencia de contacto humano, la convierte, en palabras de Patricia: “en una educación sin rostro” y aunque se han creado formas de trabajo más creativas, grupales e interactivas no se logra el mismo efecto que con la presencialidad; la no credibilidad en la calidad de la formación por medio de las tic; y por último, la falta de responsabilidad y compromiso por parte de algunas familias con el proceso educativo de sus hijas e hijos.

Cuando preguntamos por los retos que estuvieron presentes durante el año, estos fueron los que mencionaron las docentes:

  • Dar la bienvenida y acoger a la era digital como parte fundamental del futuro escenario educativo.

  • Evitar que tras las políticas de control y autoritarismo que nos aislaron, se vea en la otra y el otro un cuerpo peligroso, por ello se debe proteger y estimular las prácticas de creación colectivas, y construir una relación de carácter pedagógico donde el centro sean los estudiantes.

  • Buscar herramientas para mitigar la depresión, soledad y aislamiento en la que se encuentran muchos niños, niñas, adolescentes y jóvenes confinados.

  • Discutir los motivos que alimentan la brecha social con el fin de atacarlos y brindar igualdad de oportunidades a todos los estudiantes del territorio nacional.

Por último, les pedimos que nos compartieran sus aprendizajes. El primero, mencionado por las dos maestras,  es el uso de herramientas tecnológicas a semejante escala: plataformas, programas, páginas educativas y aplicaciones a las que jamás habían tenido la necesidad de acceder o utilizar. En segundo lugar, el entender la necesidad e importancia del encuentro de todas y todos como parte fundamental de una experiencia educativa integral, pero también como el escenario adecuado para problematizar, discutir, resistir y construir pensamiento crítico. Y por último, reconocer la importancia de todos los roles de la comunidad educativa y lo vital de asumir las responsabilidades que corresponden,  sin lugar a dudas trabajando articuladamente fue posible terminar el año exitosamente con el grupo de estudiantes que contaba con esta red de apoyo.

Escuche aquí la entrevista completa con la docente Patricia Brion

Registro entrevista Luz del Mar González, docente

Que hablen las y los estudiantes

En el equipo de La Vox Populi, contamos en el voluntariado de esta alianza de medios nacional Somos Enlace, con dos jóvenes estudiantes quienes sembraron la semilla que hoy germina con esta publicación acerca de la educación y su inevitable transformación ante el fenómeno mundial de la pandemia; Nicol Peña Ruíz, estudiante de bachillerato promovida a octavo grado, integrante de la colectividad Tribu Laches, viajera radiofónica e intérprete de viola;  y Diego Saavedra Díaz, estudiante de la Universidad Pedagógica Nacional en el programa de Educación comunitaria con énfasis en derechos humanos, artista y gestor cultural, líder comunitario, cofundador e integrante de la Tribu Laches, nos comparten sus historias.

Las temáticas abordadas en las entrevistas aplicadas a Nicol y Diego, fueron las mismas que tratamos con las pedagogas, gracias a esto hallamos puntos en común entre las percepciones, sentires y vivencias expresadas por todas y todos, es por esto que ahondaremos en los retos y dificultades no enunciados con antelación.

La conversación comenzó preguntando acerca de su visión respecto al inicio del aislamiento en casa, que según comenta Nicol y redacta en su diario, cuando se da el anuncio por parte del gobierno nacional ella se sintió muy feliz, tomó la situación con ligereza, nadie le daba mucha importancia y fue asumida esta circunstancia como unas vacaciones en casa, le hacen entrega de los trabajos para las siguientes semanas y el viernes al salir del colegio se despide de su círculo de amistades, ignorando que nueve meses después, aún no les vería. Con el paso del tiempo empezó a experimentar problemas en su aprendizaje, y sin contar con la posibilidad que brinda la presencialidad de tener comunicación inmediata con su docente, ante la aparición de las dudas, debía esperar varios días por una respuesta, los trabajos empezaron a acumularse, notó que al igual que ella sus compañeras y compañeros estaban viviendo la misma situación, tenía la constante sensación de estar confundida, le tomó menos de un mes retractarse de la falsa idea vacacional.

Por su parte Diego,  ingresaba al primer semestre del pregrado, llevaba algún tiempo sin formarse o compartir en un aula, y la academia lo recibe con la transición de la presencialidad a la virtualidad. Notó de inmediato la excesiva carga académica puesta al estudiantado, de hecho esto hace parte, junto con la situación económica de su familia, de los motivos por los cuales debe abandonar los estudios, según narra él era imposible poder contribuir financieramente a su casa y estudiar al mismo tiempo.

En primera persona vivieron las inclementes dificultades impuestas por las barreras de acceso erguidas sobre los pilares de la injusticia social, inequidad y empobrecimiento. Nicol y Diego nos comentan que los recursos tecnológicos en sus casas eran pocos; que debido a la cantidad de personas haciendo uso de la red esta era muy lenta; la altísima carga académica generó un enorme agotamiento no solo entre el estudiantado sino que involucró a las madres y padres que debían reportar trabajos a diario al equipo docente, aun así las dificultades que calaron más profundo en nuestro voluntariado están asociadas a:

  • La asignación de nuevas responsabilidades en los hogares (limpieza, alimentación y cuidado de los familiares menores) que interrumpían con la rutina y auto disciplina que requería la virtualidad.

  • • Los estados emocionales y la ausencia de compañía o un par que les permita tramitar lo que están sintiendo (frustración, inseguridad, soledad, miedo, rabia o ansiedad, la lista puede ser interminable).

En cuanto a los retos, le sumaron estos tres, a los ya mencionados por las docentes: primero, ¡Conectividad! que puede ser usada para llegar por fin a la cobertura educativa del 100% en Colombia; segundo, trabajar con toda la comunidad educativa en la búsqueda de estrategias para que ningún niño, niña, adolescente o joven del país deserte de la escuela; y tercero, capacitar a las y los estudiantes en el uso de más y mejores programas, plataformas y aplicaciones educativas.

Para concluir las entrevistas les preguntamos qué soñaban para la educación de su país, sus respuestas son concretas: Anhelan una educación que permita y estimule el libre pensamiento, que rompa lazos con toda forma de práctica machista, una educación que les enseñe a soñar.

 

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“Muchas veces siento que me estoy volviendo loca, no sé … siento que pase, en serio muy bruscamente de estar un día normal en clase, a estar enseñándoles, porque pues siempre es muy duro, es muy estresante, muchas veces me deprimo, no sé, de un momento a otro estoy bien luego paso a estar mal, no sé, me aislé mucho de mi familia, e incluso viviendo con ellos, estando con ellos, me aislé mucho, no, no comparto mucho como que mis emociones, mis vivencias con ellos, como fue mi día, y pues también ha sido muy difícil, en serio muy difícil estar ahí pendiente, pues porque siempre es estar acá, me toca como dividirme, clonarme, para estar en todos lados, y pues he conocido facetas de mi familia que nunca pensé que tuvieran, conocí mucho sobre mi misma, en serio me vi cosas que yo nunca pensé que podría hacer, me escuche…”

 Nicol Fernanda Peña Ruiz, estudiante del Colegio Policarpa Salavarrieta.

 

En cuanto a los retos, le sumaron estos tres, a los ya mencionados por las docentes: primero, ¡Conectividad! que puede ser usada para llegar por fin a la cobertura educativa del 100% en Colombia; segundo, trabajar con toda la comunidad educativa en la búsqueda de estrategias para que ningún niño, niña, adolescente o joven del país deserte de la escuela; y tercero, capacitar a las y los estudiantes en el uso de más y mejores programas, plataformas y aplicaciones educativas.

Para concluir las entrevistas les preguntamos qué soñaban para la educación de su país, sus respuestas son concretas: Anhelan una educación que permita y estimule el libre pensamiento, que rompa lazos con toda forma de práctica machista, una educación que les enseñe a soñar.

Escuche aquí la entrevista completa con Nicol Ruiz de la Tribu Laches

Deserción escolar

La deserción o ausentismo escolar es un fenómeno reconocido en América latina y hace referencia al abandono del sistema educativo por parte de los y las estudiantes, se encuentra estrechamente relacionado con factores que pueden venir del mismo sistema u otros asociados a la situación socio-económica en la que viva el menor y su familia, por lo general son las brechas de inequidad social el motor que impulsa a niños, niñas y adolescentes a renunciar a su formación académica para asumir distintos roles en el hogar.

Para diciembre del 2020 en Colombia, las bases de datos registraban 158.000 estudiantes desertores en el país, una cifra que sin lugar a dudas creció debido a la llegada de la COVID- 19 con sus incalculables impactos y consecuencias, en esta publicación queremos visibilizar esta problemática que aún no da tregua, por ello realizamos esta infografía como el breve relato de la historia de deserción de Juliana:

Este artículo es una pincelada, un asomarse por la ventana al mundo de la educación en Colombia tras las transformaciones a las que se vió sometida a causa de la inclemencia de la pandemia; de este recorrido por relatos y voces diversas, que nos contaron en primera persona su experiencia, nos queda un panorama mucho más claro frente a la importancia que tiene la educación, no solo como el lugar en el recibimos información de las múltiples áreas del conocimiento que nos permiten contar con “competencias” básicas para entender el mundo, sino como el epicentro de parte del desarrollo humano en sus diversas dimensiones: individual, relacional o comunitaria; evidenciamos que este sector es un organismo vivo, flexible, activo pero ante todo articulado, compuesto de todas las partes que se responsabilizan de su función trabajando solo por el bienestar de las y los estudiantes.

Y precisamente, entendiendo la vital importancia de la educación para cualquier sociedad, debemos entender que las crisis traídas por la Covid- 19, no son más que la caída del velo con el que pudimos ficcionar una realidad distinta, en la que en efecto habíamos avanzado hacia la educación de un país en desarrollo. La lista de dificultades que pasan por la conectividad y van hasta el desconocimiento del uso de las TIC, no son más que el resultado tangible de los estragos que produce la brecha de inequidad social en la que hemos vivido históricamente y de la cual también es víctima este sector.

 

Educación virtual: Retos y dificultades en tiempos de pandemia

 

#RedDeIDeas

#SomosEnlace

 

Este es un trabajo adelantado en el marco del proyecto #SomosEnlace, gracias al apoyo de la Fundación La Otra Juventud y la colaboración de UNICEF Colombia

La Vox Populi – radio comunitaria itinerante

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